Gastos hormiga: cómo identificarlos, reducirlos y proteger nuestra capacidad de ahorro

Los “gastos hormiga” son una expresión utilizada en el ámbito de la educación financiera para identificar aquellos gastos de pequeño importe que se realizan con frecuencia y que, precisamente por parecer poco significativos, suelen pasar inadvertidos al momento de analizar el presupuesto personal o familiar.

No se trata de una categoría contable formal, sino de una expresión utilizada para describir un determinado comportamiento financiero. La característica principal no está necesariamente en el importe de cada gasto, sino en su frecuencia, repetición y acumulación. Un gasto aislado puede parecer insignificante. El problema aparece cuando ese mismo comportamiento se repite durante semanas, meses o años.

No todos los gastos hormiga implican sacar dinero de la billetera

Existe una idea importante que muchas veces pasa inadvertida: no todos los gastos innecesarios se perciben como una compra inmediata. También podemos generar un mayor gasto mediante el consumo ineficiente de los recursos que ya estamos pagando.

El consumo de electricidad como ejemplo

Dejar electrodomésticos conectados o funcionando cuando no los estamos utilizando puede incrementar innecesariamente el consumo eléctrico.

Por ejemplo:

-Dejar televisores, computadoras o equipos encendidos sin utilizarlos.

-Mantener luces encendidas en ambientes desocupados.

-Dejar cargadores y otros equipos conectados permanentemente.

-Mantener funcionando electrodomésticos que no necesitamos en ese momento.

-Utilizar el aire acondicionado durante períodos innecesarios.

-Establecer temperaturas excesivamente bajas en verano o demasiado altas en invierno.

En estos casos no necesariamente sentimos que estamos realizando un gasto. La factura llega después.

Por eso, el concepto de gasto hormiga también puede ayudarnos a identificar pequeñas ineficiencias cotidianas que, acumuladas, terminan aumentando nuestros costos mensuales.

No significa que cada equipo conectado represente un gasto significativo por sí mismo. La cuestión es observar el comportamiento general y evitar consumos innecesarios.

El problema no es disfrutar: es gastar sin planificación

Una administración financiera saludable NO significa eliminar todos los gustos. Podés salir a comer, comprar una golosina, mantener una plataforma de streaming, viajar o destinar dinero a entretenimiento.

La pregunta debería ser:

¿Ese gasto está contemplado dentro de mi presupuesto y realmente estoy obteniendo un beneficio que justifica lo que pago?

Por ejemplo, si pagás una plataforma de streaming y la utilizás regularmente, puede ser un gasto perfectamente razonable. Pero si contrataste un plan para cuatro usuarios y solamente lo utilizan dos, quizás puedas reducirlo.

Lo mismo sucede con la telefonía. Si tenés contratado un plan con una gran cantidad de datos móviles, pero durante la mayor parte del día utilizás Wi-Fi y consumís solamente una pequeña parte de los datos disponibles, quizás estés pagando por una capacidad que no necesitás.

No necesariamente tenés que eliminar el servicio. Podés adecuarlo a tu consumo real.

¿Cómo elaborar un presupuesto?

El presupuesto es una de las principales herramientas para detectar estos gastos. No hace falta utilizar un sistema complejo. Lo importante es registrar, clasificar y analizar (al final te dejo una planilla normal para registrar tus gatos y hacer tu presupuesto)

Método 1: presupuesto por categorías

Podés dividir tus ingresos mensuales según categorías patra tus gatos, por ejemplo:

1) Gastos fijos (aunque tambièn sufren variaciones de precios, son importes màs previsibles que siempre se terminàn ajustando a un indice, por ejemplo el indice de precios o el valor del dòlar o un bien representativo como el cemento o combustible)

-Alquiler

-Servicios

-Impuestos

-Seguros

-Cuotas de préstamos/ tarjeta de crédito

2) Gastos variables (no obstante se puede asignar un presupuesto fijo máximo, lo sobrante se puede destinar a ahorro y lo si hay faltante, lo ideal es tener un fondo de emergencia o de gastos menores).

-Alimentación

-Transporte

-Compras

-Salud

-Otros consumos

3) Ahorro (recomendable ser lo primero en separar, es decir, tener presente siempre una parte de tus ingresos al ahorro, sea este de cualquier tipo, inversiones, dinero generando intereses, lo ideal siempre generando un interñes positivo).

4) Gustos y entretenimiento (respetar este concepto hace que al fin de mes te sobre o digas "no llego a fin de mes")

Esta clasificación permite saber cuánto dinero está comprometido antes de comenzar el mes.

Método 2: presupuesto basado en porcentajes

Otra alternativa consiste en asignar porcentajes de los ingresos a diferentes objetivos.

Por ejemplo:

1) 50 %  Necesidades: Vivienda, alimentación, servicios, transporte y otros gastos esenciales.

2) 30 %  Consumo personal y gustos: Entretenimiento, salidas, compras personales y otros gastos no esenciales.

3) 20 %  Ahorro y objetivos financieros: Ahorro, fondo de emergencia, inversiones o proyectos futuros.

Estos porcentajes no son una regla universal. Cada persona debería adaptarlos a sus ingresos, obligaciones y objetivos. En determinadas situaciones, una persona puede necesitar destinar un porcentaje mayor a sus gastos esenciales y otro menor al ahorro.Lo importante es que exista un límite previamente definido para cada categoría.

También podés reservar un porcentaje para disfrutar

Una de las mejores formas de sostener un presupuesto es no pretender eliminar completamente los gastos de placer. Podés establecer, por ejemplo, un pequeño porcentaje mensual exclusivamente para gustos. Ese dinero puede utilizarse para:

-Salir a comer.

-Comprar un café.

-Comprar ropa.

-Entretenimiento.

-Una suscripción.

-Una actividad recreativa.

-Cualquier otro consumo personal que quieras realizar.

La diferencia está en que el gasto deja de ser impulsivo y pasa a formar parte de una decisión presupuestaria. Si ese dinero se termina, simplemente significa que el presupuesto destinado a gustos ya fue utilizado, y la decisión de respetarlo o sobrepasarlo te muestra la fiderencia a fin de mes.

Una herramienta todavía más importante: pagarte primero

Cuando recibís tus ingresos, una alternativa es separar primero el dinero destinado al ahorro y administrar el resto.

Por ejemplo: Ingresos - Ahorro - Gastos necesarios - Gustos

En lugar de: Ingresos - Gastos - Gustos - Lo que sobre, ahorro

La segunda opción suele generar un problema: muchas veces no sobra nada.

Si el ahorro depende de lo que queda al final del mes, puede terminar siendo inexistente.

En cambio, si establecés desde el comienzo cuánto querés ahorrar, ese objetivo pasa a formar parte del presupuesto.

Revisá tus gastos una vez al mes

Una vez finalizado el mes, podés hacer un pequeño análisis:

-¿Qué pagué?

-¿Qué utilicé?

-¿Qué compré teniendo algo similar en casa?

-¿Qué servicios prácticamente no utilicé?

-¿Qué consumos de electricidad podría haber evitado?

-¿Cuánto dinero destiné a gustos?

-¿Cuánto logré ahorrar?

Este análisis permite detectar comportamientos que durante el día a día pasan desapercibidos.

En definitiva

El objetivo de controlar los gastos hormiga no es vivir sin gastar ni eliminar todos los pequeños placeres. Es aprender a diferenciar entre: gastar porque queremos y gastar porque no estamos prestando atención.

Una buena administración financiera no busca que dejemos de disfrutar nuestro dinero. Busca que sepamos dónde lo estamos utilizando, cuánto destinamos a cada cosa y cuánto estamos dejando para nuestro futuro. Porque un pequeño gasto repetido todos los días, un servicio que pagamos y no utilizamos o un consumo innecesario de energía pueden parecer insignificantes individualmente. Pero cuando se repiten durante todo el mes, pueden terminar comiéndose una parte importante del ahorro que podríamos haber construido.